Cuando cuidas a un gato callejero, también te estás cuidando a ti: una mirada al vínculo humano-animal
En nuestras calles, hay gatos que caminan solos, en silencio, sorteando el ruido, el frío o la indiferencia. Muchos de ellos no conocen el calor de un hogar, pero a veces tienen algo aún más valioso: una mano que les da de comer, que los mira con ternura, que no pasa de largo. Y detrás de esa mano, siempre hay una historia. Porque cuando una persona alimenta a un gato callejero, no solo está dando alimento: está devolviendo a la vida un poco de lo que ella misma ha necesitado alguna vez.
¿Te has preguntado por qué muchas personas se sienten tan conmovidas ante un gato solo en la calle? La respuesta está en lo más profundo de nuestra psicología. Ver a un animal desvalido activa el reflejo de cuidado que todos llevamos dentro. Y más aún: muchas personas se ven reflejadas en ese pequeño ser. Porque ese gatito:
- También ha sido ignorado.
- También ha tenido miedo.
- También ha sentido hambre, frío o abandono.
Desde la psicología, sabemos que muchas personas que alimentan gatos lo hacen movidas por la empatía, pero también por un impulso más íntimo: reparar, a través del cuidado al otro, el propio dolor pasado. Alimentar a un gato se convierte así en un acto de amor… también hacia uno mismo.
La neurociencia lo confirma: cuando cuidamos a un animal, nuestro cerebro libera oxitocina, serotonina y dopamina. Nos sentimos mejor. Más humanos, más vivos. Y los estudios sobre conducta animal nos muestran que los gatos, aunque independientes, también sufren el abandono, se sienten inseguros, y establecen vínculos afectivos profundos.
El acto de cuidar no solo transforma al gato. Nos transforma a nosotros. Muchas personas que cuidan colonias felinas nos cuentan que encontraron en esos animales un propósito, un sentido en medio del caos. Personas mayores, jóvenes, familias… que, al encontrar a un ser vivo que las necesita, descubren también una razón para levantarse, para salir, para amar.
Y esto tiene un enorme valor social. Porque el cuidado comunitario de animales nos hace mejores ciudadanos, más empáticos, más responsables. ¿Y por qué, entonces, se abandona? El abandono es la otra cara de la moneda. También nace, muchas veces, de una historia no resuelta: falta de herramientas afectivas, desinformación, soledad, miedo al compromiso o a los costes emocionales y económicos. En algunos casos, se abandona por no saber cómo pedir ayuda. En otros, por pensar erróneamente que “el gato se las apaña solo”. Pero no es cierto. Un gato abandonado no es libre, es vulnerable.
Por eso, en Evolution Cats apostamos por educar desde la comprensión, sin justificar el daño, pero entendiendo que detrás de cada acto hay una historia que debemos transformar. Alimentar con conciencia, cuidar con responsabilidad
Cuidar a un gato callejero es hermoso, pero también requiere compromiso. Desde nuestra asociación y en coordinación con el Ayuntamiento de Cijuela, aplicamos el método CER 3.0 (Captura, Esterilización, Retorno y seguimiento) para garantizar que ese cuidado se realice de forma ética, legal y segura. Y lo hacemos acompañando a las personas, escuchando sus historias, y construyendo puentes entre el amor que sienten por los gatos y las herramientas que necesitan para cuidarlos bien.
Un mensaje para ti, que alimentas, que miras, que sientes
Si alguna vez diste comida a un gato callejero y te temblaron las manos al ver sus ojos…
Si alguna vez lloraste por uno que no volvió…
Si alguna vez sentiste que cuidarlo te salvó un poco a ti también…
Este mensaje es para ti.
Gracias.
Gracias por no pasar de largo.
Gracias por hacer del mundo un lugar más tierno y justo.
Y gracias por acompañarnos en esta misión de proteger no solo a los animales, sino también a la parte más compasiva de nuestro ser humano.
🖋️ Evolution Cats
Con cada gato, una historia. Con cada historia, un corazón que despierta.
https://evolutioncats.wordpress.com

Descubre más desde Evolution Cats
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
