Interferencia humana en colonias felinas: un obstáculo crítico para la gestión responsable

En Evolution Cats, colaboradores oficiales del Ayuntamiento de Cijuela en la gestión de colonias felinas, hemos constatado que el mayor desafío no son los gatos, sino ciertas actitudes humanas que obstaculizan el control poblacional.

En nuestra experiencia, tanto en colonias registradas como en zonas donde se inicia un programa de control, nos hemos enfrentado a personas que retiran comida y agua de los puntos de alimentación, o que directamente ahuyentan a los gatos. Estas acciones, aunque motivadas por desconocimiento o rechazo, tienen efectos graves e inmediatos:

  • Impiden la captura segura de los animales.
    • Retrasan la aplicación del Método CER 3.0.
      • Aumentan el número de camadas no controladas, multiplicando la población.

La alimentación controlada: herramienta estratégica imprescindible

La alimentación en puntos fijos no es un acto de compasión aislado. Es la base del control poblacional efectivo y su importancia es incuestionable:

  • Habituación al espacio de control: los gatos aprenden a acudir a lugares específicos, lo que permite su captura
  • Facilitación de la esterilización: ubicar a los animales es esencial para aplicar el Método CER 3.0 de manera eficaz.
  • Reducción de conflictos vecinales: gatos alimentados no buscan comida fuera de la colonia, evitando molestias y problemas.
  • Control sanitario: permite detectar enfermedades a tiempo, protegiendo la salud de toda la colonia.
  • Alimentacion controlada solo por alimentadores autorizados

Consecuencias de la interferencia:

  • Los gatos se dispersan y la colonia se descontrola.
  • Aumenta la desconfianza de los animales, dificultando su captura.
  • Se retrasa la esterilización y las camadas no deseadas se multiplican.
  • Cogen enfermedades por alimentación inadecuada

Un dato alarmante: una gata fértil puede tener hasta 20 crías en un año. Sin control, la población de una colonia puede duplicarse o triplicarse en solo dos años, generando problemas graves de convivencia y gestión.

Experiencia real

Nuestra labor evidencia que:

  • Donde se respeta la alimentación y el control profesional, las colonias se estabilizan y los vecinos perciben menos molestias.
  • Donde se retira o manipula la alimentación, los tiempos de gestión se duplican y la eficacia del Método CER 3.0 se desploma.

La colaboración vecinal es tan decisiva como las técnicas de captura y esterilización. Sin ella, los programas fracasan y la población felina crece sin control.

Llamamiento a la ciudadanía: acción responsable y urgente

La gestión felina responsable no busca fomentar la presencia de gatos en la vía pública, sino reducir su número de manera ética, científica y sostenible. Desde Evolution Cats hacemos un llamamiento firme:

  • Respetad los puntos de alimentación oficiales.
  • Confiad en los programas de gestión y esterilización avalados por el Ayuntamiento.
  • Colaborad activamente con asociaciones y profesionales para lograr colonias sanas, controladas y seguras.
  • Y no alimentar por cuenta propia.

El Método CER 3.0 está respaldado por la ciencia y la experiencia práctica. Solo mediante cooperación entre asociaciones, administraciones y vecinos se puede alcanzar un control poblacional efectivo, proteger la salud de los animales y garantizar la convivencia en la comunidad.

Interferencia humana en colonias felinas: un obstáculo crítico para la gestión responsable

En Evolution Cats, colaboradores oficiales del Ayuntamiento de Cijuela en la gestión de colonias felinas, hemos constatado que el mayor desafío no son los gatos, sino ciertas actitudes humanas que obstaculizan el control poblacional.

En nuestra experiencia, tanto en colonias registradas como en zonas donde se inicia un programa de control, nos hemos enfrentado a personas que retiran comida y agua de los puntos de alimentación, o que directamente ahuyentan a los gatos. Estas acciones, aunque motivadas por desconocimiento o rechazo, tienen efectos graves e inmediatos:

  • Impiden la captura segura de los animales.
  • Retrasan la aplicación del Método CER 3.0.
  • Aumentan el número de camadas no controladas, multiplicando la población.

La alimentación controlada: herramienta estratégica imprescindible

La alimentación en puntos fijos no es un acto de compasión aislado. Es la base del control poblacional efectivo y su importancia es incuestionable:

  • Habituación al espacio de control: los gatos aprenden a acudir a lugares específicos, lo que permite su captura
  • Facilitación de la esterilización: ubicar a los animales es esencial para aplicar el Método CER 3.0 de manera eficaz.
  • Reducción de conflictos vecinales: gatos alimentados no buscan comida fuera de la colonia, evitando molestias y problemas.
  • Control sanitario: permite detectar enfermedades a tiempo, protegiendo la salud de toda la colonia.
  • Alimentacion controlada solo por alimentadores autorizados

Consecuencias de la interferencia:

  • Los gatos se dispersan y la colonia se descontrola.
  • Aumenta la desconfianza de los animales, dificultando su captura.
  • Se retrasa la esterilización y las camadas no deseadas se multiplican.
  • Cogen enfermedades por alimentación inadecuada

Un dato alarmante: una gata fértil puede tener hasta 20 crías en un año. Sin control, la población de una colonia puede duplicarse o triplicarse en solo dos años, generando problemas graves de convivencia y gestión.

Experiencia real

Nuestra labor evidencia que:

  • Donde se respeta la alimentación y el control profesional, las colonias se estabilizan y los vecinos perciben menos molestias.
  • Donde se retira o manipula la alimentación, los tiempos de gestión se duplican y la eficacia del Método CER 3.0 se desploma.

La colaboración vecinal es tan decisiva como las técnicas de captura y esterilización. Sin ella, los programas fracasan y la población felina crece sin control.

Llamamiento a la ciudadanía: acción responsable y urgente

La gestión felina responsable no busca fomentar la presencia de gatos en la vía pública, sino reducir su número de manera ética, científica y sostenible. Desde Evolution Cats hacemos un llamamiento firme:

  • Respetad los puntos de alimentación oficiales.
  • Confiad en los programas de gestión y esterilización avalados por el Ayuntamiento.
  • Colaborad activamente con asociaciones y profesionales para lograr colonias sanas, controladas y seguras.
  • Y no alimentar por cuenta propia.

El Método CER 3.0 está respaldado por la ciencia y la experiencia práctica. Solo mediante cooperación entre asociaciones, administraciones y vecinos se puede alcanzar un control poblacional efectivo, proteger la salud de los animales y garantizar la convivencia en la comunidad.

“No todos los animales necesitan ser rescatados… algunos solo necesitan respeto.”

rescatista es un héroe anónimo que protege a los animales vulnerables y les da una vida digna. Suena inspirador.
Pero la verdad es que no todos los animales son vulnerables ni necesitan ser rescatados.

Rescatista… ¿de verdad?

Hoy en día parece que la palabra rescatista se usa como un título de prestigio, casi como una profesión de alto nivel. Suena bien, incluso inspira admiración. Pero, ¿qué significa realmente ser un rescatista de animales?

En teoría, se define como aquella persona que dedica su tiempo a salvar y proteger a los animales en peligro, abandonados o maltratados. Suena noble, casi heroico. Sin embargo, la práctica nos muestra una realidad mucho más compleja y, en ocasiones, contradictoria.

Entre la buena intención y la realidad

Conozco a personas que, bajo su propio criterio y sin preguntar a nadie, deciden recoger animales que creen abandonados o maltratados. Su intención puede parecer buena, pero la falta de información provoca lo contrario: muchos de esos gatos, por ejemplo, pertenecen a colonias controladas donde viven tranquilos y felices.

El resultado es un traslado forzado a una casa improvisada, a menudo sin documentación ni control, que en muchos casos termina de nuevo en la calle. Y esta vez, en condiciones peores que antes. El supuesto “rescate” se convierte en un acto que genera más sufrimiento.

Con otros animales ocurre algo similar. ¿De verdad es mejor sacar a un perro de la calle para encerrarlo en un chenil pequeño, o en un baño, con apenas unos paseos?
Decimos que es una “vida mejor”, pero la realidad demuestra que muchas veces no lo es.

Los animales no necesitan héroes improvisados

Aquí está el punto central: los animales no son personas, ni son “sin techo”. Pensar que cualquier intervención es automáticamente positiva es un error muy común.

Los datos lo demuestran: cada vez hay más gatos y perros abandonados, pese a la gran cantidad de supuestos rescates. ¿Dónde terminan? La mayoría en centros sin condiciones adecuadas, saturados de animales, que tarde o temprano deben cerrar o reubicar, a veces sin garantías. Eso no es rescate. Eso es acumulación. Y en los casos más extremos, se convierte en una forma de síndrome de Diógenes aplicado a los animales.

Colonias estables, vidas interrumpidas

En colonias que gestionamos desde hace más de seis años siempre ocurre lo mismo: algunos gatos desaparecen porque alguien, con la mejor intención, los confunde con animales abandonados y se los lleva sin preguntar,o en el peor de los casos los matan y los tiran al container.

¿Acaso no es eso también un daño?
Aunque la intención sea distinta, el resultado se asemeja al de quienes actúan de mala fe: un animal separado de su entorno, de su grupo y de su forma de vida.

La falta de responsabilidad

La pregunta es inevitable: ¿cuántos informan realmente cuando ven un abandono? Muy pocos. Denunciar, dar la cara o exigir a las autoridades no es tan común. Es mucho más fácil “rescatar” y pasárselo a alguien que ya tiene veinte animales en su casa, sin medir las consecuencias.

¿Eso es ayudar? ¿Eso es proteger? O, más bien, ¿es trasladar el problema a otro y justificarlo bajo la etiqueta de “rescate”?

El mito del héroe

La definición idealista nos dice que un rescatista es un héroe anónimo que protege a los animales vulnerables y les da una vida digna. Suena inspirador.
Pero la verdad es que no todos los animales son vulnerables ni necesitan ser rescatados. Muchos lo que necesitan es respeto a su vida, a sus costumbres y a su espacio.

Rescatar no debería significar actuar por impulso ni guiarse solo por la emoción. Debería significar informarse, respetar, denunciar cuando corresponde y actuar siempre dentro de la legalidad.

La verdadera grandeza

Un rescatista de animales no debería buscar ser visto como un héroe, sino actuar con responsabilidad y respeto.
La verdadera labor está en cumplir la ley, proteger a los animales y respetar su naturaleza, sin necesidad de títulos ni reconocimientos.

Porque la grandeza no está en proclamarse héroe, sino en ser coherente. No está en los aplausos, sino en los resultados reales.
Ser rescatista, en el sentido más profundo, no es un título ni una medalla. Es un compromiso. Y ese compromiso se demuestra con hechos, no con palabras.

Lamentablemente los resultados no son buenos, y si seguimos así nunca lo serán, recuerdo una frase que la aplico a menudo

 !!si un problema lo convertimos en un negocio nunca se resolverá el problema!!

“No todos los animales necesitan ser rescatados… algunos solo necesitan respeto.”

Rescatista… ¿de verdad?

Hoy en día parece que la palabra rescatista se usa como un título de prestigio, casi como una profesión de alto nivel. Suena bien, incluso inspira admiración. Pero, ¿qué significa realmente ser un rescatista de animales?

En teoría, se define como aquella persona que dedica su tiempo a salvar y proteger a los animales en peligro, abandonados o maltratados. Suena noble, casi heroico. Sin embargo, la práctica nos muestra una realidad mucho más compleja y, en ocasiones, contradictoria.

Entre la buena intención y la realidad

Conozco a personas que, bajo su propio criterio y sin preguntar a nadie, deciden recoger animales que creen abandonados o maltratados. Su intención puede parecer buena, pero la falta de información provoca lo contrario: muchos de esos gatos, por ejemplo, pertenecen a colonias controladas donde viven tranquilos y felices.

El resultado es un traslado forzado a una casa improvisada, a menudo sin documentación ni control, que en muchos casos termina de nuevo en la calle. Y esta vez, en condiciones peores que antes. El supuesto “rescate” se convierte en un acto que genera más sufrimiento.

Con otros animales ocurre algo similar. ¿De verdad es mejor sacar a un perro de la calle para encerrarlo en un chenil pequeño, o en un baño, con apenas unos paseos?
Decimos que es una “vida mejor”, pero la realidad demuestra que muchas veces no lo es.

Los animales no necesitan héroes improvisados

Aquí está el punto central: los animales no son personas, ni son “sin techo”. Pensar que cualquier intervención es automáticamente positiva es un error muy común.

Los datos lo demuestran: cada vez hay más gatos y perros abandonados, pese a la gran cantidad de supuestos rescates. ¿Dónde terminan? La mayoría en centros sin condiciones adecuadas, saturados de animales, que tarde o temprano deben cerrar o reubicar, a veces sin garantías. Eso no es rescate. Eso es acumulación. Y en los casos más extremos, se convierte en una forma de síndrome de Diógenes aplicado a los animales.

Colonias estables, vidas interrumpidas

En colonias que gestionamos desde hace más de seis años siempre ocurre lo mismo: algunos gatos desaparecen porque alguien, con la mejor intención, los confunde con animales abandonados y se los lleva sin preguntar,o en el peor de los casos los matan y los tiran al container.

¿Acaso no es eso también un daño?
Aunque la intención sea distinta, el resultado se asemeja al de quienes actúan de mala fe: un animal separado de su entorno, de su grupo y de su forma de vida.

La falta de responsabilidad

La pregunta es inevitable: ¿cuántos informan realmente cuando ven un abandono? Muy pocos. Denunciar, dar la cara o exigir a las autoridades no es tan común. Es mucho más fácil “rescatar” y pasárselo a alguien que ya tiene veinte animales en su casa, sin medir las consecuencias.

¿Eso es ayudar? ¿Eso es proteger? O, más bien, ¿es trasladar el problema a otro y justificarlo bajo la etiqueta de “rescate”?

El mito del héroe

La definición idealista nos dice que un rescatista es un héroe anónimo que protege a los animales vulnerables y les da una vida digna. Suena inspirador.
Pero la verdad es que no todos los animales son vulnerables ni necesitan ser rescatados. Muchos lo que necesitan es respeto a su vida, a sus costumbres y a su espacio.

Rescatar no debería significar actuar por impulso ni guiarse solo por la emoción. Debería significar informarse, respetar, denunciar cuando corresponde y actuar siempre dentro de la legalidad.

La verdadera grandeza

Un rescatista de animales no debería buscar ser visto como un héroe, sino actuar con responsabilidad y respeto.
La verdadera labor está en cumplir la ley, proteger a los animales y respetar su naturaleza, sin necesidad de títulos ni reconocimientos.

Porque la grandeza no está en proclamarse héroe, sino en ser coherente. No está en los aplausos, sino en los resultados reales.
Ser rescatista, en el sentido más profundo, no es un título ni una medalla. Es un compromiso. Y ese compromiso se demuestra con hechos, no con palabras.

Lamentablemente los resultados no son buenos, y si seguimos así nunca lo serán, recuerdo una frase que la aplico a menudo

 !!si un problema lo convertimos en un negocio nunca se resolverá el problema!!

Sira: una pequeña alma que trae paz

Sira tiene esa serenidad antigua que solo algunas almas pequeñas conocen.

Su nombre significa “la que trae paz”, y eso es exactamente lo que transmite al mirarla. Sira tiene esa serenidad antigua que solo algunas almas pequeñas conocen. No necesita palabras: su sola presencia susurra que todo estará bien.

Nació en una colonia felina controlada y llegó con sus ojitos dañados. Era solo una cachorrita más luchando por sobrevivir.
La sacamos de allí para darle una oportunidad… y la aprovechó. Sira sanó. 💚

Ahora ve mejor, y aunque aún se muestra reservada, se deja querer con una dulzura que emociona.
Juega con calma, observa con curiosidad y, poco a poco, nos deja ver su forma suave de confiar.

Tiene apenas 2 meses y ya lo ha dado todo por vivir.
Ahora es nuestro turno: ¿le damos la oportunidad de no volver jamás a la calle?


🏠 Buscamos adopción responsable

Sira merece un hogar, uno de verdad.
Un lugar donde crecer segura, donde su historia tenga un nuevo comienzo lleno de cariño.

📍 Está en Granada, aunque puede viajar
📩 Contacto: 621 343 626
💚 Se entrega con compromiso de adopción responsable

Amaru lucha por vivir… ¡Tú puedes ayudarle a caminar de nuevo!

🧡 AMARU NECESITA UNA NUEVA OPORTUNIDAD 🧡

Apareció tirado en medio de una vía de servicio, bajo un sol abrasador. Había sido atropellado y abandonado. Nadie se detuvo… hasta que unas chicas lo vieron y decidieron ayudarlo. 💔

Fue llevado de urgencia a la clínica. El diagnóstico: múltiples fracturas, incluida la cadera. Pero lo más impactante es su actitud…

No se queja, no maúlla, no llora. Solo busca cariño y lucha por vivir.
Tiene apenas un año y una ternura que desarma. Su espíritu no se rinde.

🏥 Amaru necesita una operación urgente para volver a caminar sin dolor.

Y tú puedes ayudar a que eso sea posible.


💛 CÓMO PUEDES AYUDAR
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Ese pequeño gesto puede cambiar una vida.

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¡También es posible! Escríbenos por privado y te daremos los datos bancarios.


Gracias por ser parte de esta red que transforma el sufrimiento en esperanza. Amaru se aferra a la vida… ahora necesita que tú lo ayudes a sanar. 🐾

🧡 Cada vida cuenta. Cada gesto suma.


Sobrepeso en gatos: causas, síntomas y consecuencias

¿Sabías que casi la mitad de los gatos domésticos tienen sobrepeso? Aunque pueda parecer adorable un gato «gordito», el exceso de peso no es un tema menor. La obesidad felina reduce su calidad de vida, acorta su esperanza de vida y aumenta el riesgo de enfermedades graves como la diabetes o los problemas articulares.

¿Cómo saber si mi gato tiene sobrepeso?

¿Cómo saber si mi gato tiene sobrepeso?
Existen señales claras que pueden ayudarte a detectar si tu gato tiene sobrepeso:
  • No puedes palpar fácilmente sus costillas.
  • No se aprecia la cintura desde arriba.
  • El abdomen cuelga en línea recta en lugar de ascender hacia las caderas.
  • Tiene michelines o acúmulos de grasa en la zona lumbar.

Si observas uno o varios de estos signos, es importante revisar sus hábitos alimenticios y consultar con tu veterinario.

¿Por qué engordan los gatos? Principales causas

1.Exceso de comida o calorías

Una de las causas más comunes es una alimentación demasiado calórica o sin control:

  • Porciones grandes o mal medidas.
  • Comida disponible todo el día (alimentación a voluntad).
  • Uso exclusivo de pienso seco (más calórico que la comida húmeda).
  • Premios o sobras humanas con alto contenido en grasa.

Muchos gatos también comen por aburrimiento o estrés, y sus cuidadores y observadores interpretan esa conducta como hambre real.

2.Baja demanda energética

La necesidad calórica de un gato depende de su edad, peso y nivel de actividad. Por ejemplo:

  • Gato con sobrepeso: 44 kcal por kilo
  • Gato con peso ideal: 56 kcal por kilo
  • Gato muy delgado: 63 kcal por kilo

Cuanto menos se mueve un gato, menos energía necesita. Este punto es clave en dietas para bajar de peso.

Consejo: existen alimentos dietéticos para ayudar a los gatos con sobrepeso, pero deben ser supervisados por un profesional.

3.Castración

La castración puede provocar:

  • Mayor apetito.
  • Menor actividad.
  • Cambios en la distribución de grasa corporal.

Esto reduce su necesidad calórica hasta un 30 %. Si no se ajusta la cantidad de comida, el riesgo de obesidad se triplica.

4. Enfermedades asociadas

Algunas enfermedades pueden causar o agravar el aumento de peso:

  • Trastornos hormonales como el hipotiroidismo.
  • Problemas metabólicos o retención de líquidos.
  • Tumores o patologías subyacentes.

Siempre consulta con el veterinario para descartar causas médicas antes de cambiar su dieta.


El sobrepeso no es solo una cuestión estética: puede acortar la vida de tu gato y afectar seriamente a su salud. Controlar la alimentación, fomentar el ejercicio diario y acudir al veterinario de forma regular puede marcar una gran diferencia.

¿Crees que tu gato podría tener sobrepeso? Consulta con tu veterinario y empieza a cuidarlo mejor desde hoy.