“No todos los animales necesitan ser rescatados… algunos solo necesitan respeto.”

rescatista es un héroe anónimo que protege a los animales vulnerables y les da una vida digna. Suena inspirador.
Pero la verdad es que no todos los animales son vulnerables ni necesitan ser rescatados.

Rescatista… ¿de verdad?

Hoy en día parece que la palabra rescatista se usa como un título de prestigio, casi como una profesión de alto nivel. Suena bien, incluso inspira admiración. Pero, ¿qué significa realmente ser un rescatista de animales?

En teoría, se define como aquella persona que dedica su tiempo a salvar y proteger a los animales en peligro, abandonados o maltratados. Suena noble, casi heroico. Sin embargo, la práctica nos muestra una realidad mucho más compleja y, en ocasiones, contradictoria.

Entre la buena intención y la realidad

Conozco a personas que, bajo su propio criterio y sin preguntar a nadie, deciden recoger animales que creen abandonados o maltratados. Su intención puede parecer buena, pero la falta de información provoca lo contrario: muchos de esos gatos, por ejemplo, pertenecen a colonias controladas donde viven tranquilos y felices.

El resultado es un traslado forzado a una casa improvisada, a menudo sin documentación ni control, que en muchos casos termina de nuevo en la calle. Y esta vez, en condiciones peores que antes. El supuesto “rescate” se convierte en un acto que genera más sufrimiento.

Con otros animales ocurre algo similar. ¿De verdad es mejor sacar a un perro de la calle para encerrarlo en un chenil pequeño, o en un baño, con apenas unos paseos?
Decimos que es una “vida mejor”, pero la realidad demuestra que muchas veces no lo es.

Los animales no necesitan héroes improvisados

Aquí está el punto central: los animales no son personas, ni son “sin techo”. Pensar que cualquier intervención es automáticamente positiva es un error muy común.

Los datos lo demuestran: cada vez hay más gatos y perros abandonados, pese a la gran cantidad de supuestos rescates. ¿Dónde terminan? La mayoría en centros sin condiciones adecuadas, saturados de animales, que tarde o temprano deben cerrar o reubicar, a veces sin garantías. Eso no es rescate. Eso es acumulación. Y en los casos más extremos, se convierte en una forma de síndrome de Diógenes aplicado a los animales.

Colonias estables, vidas interrumpidas

En colonias que gestionamos desde hace más de seis años siempre ocurre lo mismo: algunos gatos desaparecen porque alguien, con la mejor intención, los confunde con animales abandonados y se los lleva sin preguntar,o en el peor de los casos los matan y los tiran al container.

¿Acaso no es eso también un daño?
Aunque la intención sea distinta, el resultado se asemeja al de quienes actúan de mala fe: un animal separado de su entorno, de su grupo y de su forma de vida.

La falta de responsabilidad

La pregunta es inevitable: ¿cuántos informan realmente cuando ven un abandono? Muy pocos. Denunciar, dar la cara o exigir a las autoridades no es tan común. Es mucho más fácil “rescatar” y pasárselo a alguien que ya tiene veinte animales en su casa, sin medir las consecuencias.

¿Eso es ayudar? ¿Eso es proteger? O, más bien, ¿es trasladar el problema a otro y justificarlo bajo la etiqueta de “rescate”?

El mito del héroe

La definición idealista nos dice que un rescatista es un héroe anónimo que protege a los animales vulnerables y les da una vida digna. Suena inspirador.
Pero la verdad es que no todos los animales son vulnerables ni necesitan ser rescatados. Muchos lo que necesitan es respeto a su vida, a sus costumbres y a su espacio.

Rescatar no debería significar actuar por impulso ni guiarse solo por la emoción. Debería significar informarse, respetar, denunciar cuando corresponde y actuar siempre dentro de la legalidad.

La verdadera grandeza

Un rescatista de animales no debería buscar ser visto como un héroe, sino actuar con responsabilidad y respeto.
La verdadera labor está en cumplir la ley, proteger a los animales y respetar su naturaleza, sin necesidad de títulos ni reconocimientos.

Porque la grandeza no está en proclamarse héroe, sino en ser coherente. No está en los aplausos, sino en los resultados reales.
Ser rescatista, en el sentido más profundo, no es un título ni una medalla. Es un compromiso. Y ese compromiso se demuestra con hechos, no con palabras.

Lamentablemente los resultados no son buenos, y si seguimos así nunca lo serán, recuerdo una frase que la aplico a menudo

 !!si un problema lo convertimos en un negocio nunca se resolverá el problema!!

“No todos los animales necesitan ser rescatados… algunos solo necesitan respeto.”

Rescatista… ¿de verdad?

Hoy en día parece que la palabra rescatista se usa como un título de prestigio, casi como una profesión de alto nivel. Suena bien, incluso inspira admiración. Pero, ¿qué significa realmente ser un rescatista de animales?

En teoría, se define como aquella persona que dedica su tiempo a salvar y proteger a los animales en peligro, abandonados o maltratados. Suena noble, casi heroico. Sin embargo, la práctica nos muestra una realidad mucho más compleja y, en ocasiones, contradictoria.

Entre la buena intención y la realidad

Conozco a personas que, bajo su propio criterio y sin preguntar a nadie, deciden recoger animales que creen abandonados o maltratados. Su intención puede parecer buena, pero la falta de información provoca lo contrario: muchos de esos gatos, por ejemplo, pertenecen a colonias controladas donde viven tranquilos y felices.

El resultado es un traslado forzado a una casa improvisada, a menudo sin documentación ni control, que en muchos casos termina de nuevo en la calle. Y esta vez, en condiciones peores que antes. El supuesto “rescate” se convierte en un acto que genera más sufrimiento.

Con otros animales ocurre algo similar. ¿De verdad es mejor sacar a un perro de la calle para encerrarlo en un chenil pequeño, o en un baño, con apenas unos paseos?
Decimos que es una “vida mejor”, pero la realidad demuestra que muchas veces no lo es.

Los animales no necesitan héroes improvisados

Aquí está el punto central: los animales no son personas, ni son “sin techo”. Pensar que cualquier intervención es automáticamente positiva es un error muy común.

Los datos lo demuestran: cada vez hay más gatos y perros abandonados, pese a la gran cantidad de supuestos rescates. ¿Dónde terminan? La mayoría en centros sin condiciones adecuadas, saturados de animales, que tarde o temprano deben cerrar o reubicar, a veces sin garantías. Eso no es rescate. Eso es acumulación. Y en los casos más extremos, se convierte en una forma de síndrome de Diógenes aplicado a los animales.

Colonias estables, vidas interrumpidas

En colonias que gestionamos desde hace más de seis años siempre ocurre lo mismo: algunos gatos desaparecen porque alguien, con la mejor intención, los confunde con animales abandonados y se los lleva sin preguntar,o en el peor de los casos los matan y los tiran al container.

¿Acaso no es eso también un daño?
Aunque la intención sea distinta, el resultado se asemeja al de quienes actúan de mala fe: un animal separado de su entorno, de su grupo y de su forma de vida.

La falta de responsabilidad

La pregunta es inevitable: ¿cuántos informan realmente cuando ven un abandono? Muy pocos. Denunciar, dar la cara o exigir a las autoridades no es tan común. Es mucho más fácil “rescatar” y pasárselo a alguien que ya tiene veinte animales en su casa, sin medir las consecuencias.

¿Eso es ayudar? ¿Eso es proteger? O, más bien, ¿es trasladar el problema a otro y justificarlo bajo la etiqueta de “rescate”?

El mito del héroe

La definición idealista nos dice que un rescatista es un héroe anónimo que protege a los animales vulnerables y les da una vida digna. Suena inspirador.
Pero la verdad es que no todos los animales son vulnerables ni necesitan ser rescatados. Muchos lo que necesitan es respeto a su vida, a sus costumbres y a su espacio.

Rescatar no debería significar actuar por impulso ni guiarse solo por la emoción. Debería significar informarse, respetar, denunciar cuando corresponde y actuar siempre dentro de la legalidad.

La verdadera grandeza

Un rescatista de animales no debería buscar ser visto como un héroe, sino actuar con responsabilidad y respeto.
La verdadera labor está en cumplir la ley, proteger a los animales y respetar su naturaleza, sin necesidad de títulos ni reconocimientos.

Porque la grandeza no está en proclamarse héroe, sino en ser coherente. No está en los aplausos, sino en los resultados reales.
Ser rescatista, en el sentido más profundo, no es un título ni una medalla. Es un compromiso. Y ese compromiso se demuestra con hechos, no con palabras.

Lamentablemente los resultados no son buenos, y si seguimos así nunca lo serán, recuerdo una frase que la aplico a menudo

 !!si un problema lo convertimos en un negocio nunca se resolverá el problema!!

Ellos no son invisibles

sus vidas no son invisibles para mí. Porque cada uno de ellos tiene un alma, un propósito, una luz. Porque ellos también son parte de este mundo, y el mundo sin ellos es más triste, más gris, más vacío.

(aunque el mundo no los vea)

Hoy ha caído otro de ellos, un gatito joven, un alma pequeña y pura, que apenas empezaba a explorar la vida… atropellado en la carretera como si fuera un objeto más, como si su existencia no tuviera valor. No hubo freno, no hubo remordimiento, no hubo siquiera una mirada hacia atrás.

Y no es la primera vez.

He visto demasiados cuerpecitos rotos al borde del asfalto, testigos mudos del desprecio humano. He visto sus ojos abiertos en el instante del abandono. He sentido su miedo, su hambre, su desconcierto al esperar inútilmente a quien un día les prometió cuidado y cariño. Y los he llorado a todos… porque cada uno de ellos importa.

No es sólo la muerte lo que duele. Es la forma. Es el cómo.

Mueren atropellados por indiferencia, mueren envenenados por personas que deciden, desde su odio o su ignorancia, exterminar lo que les molesta. He visto animales convulsionar lentamente, sufrir internamente sin poder pedir ayuda, solos, en rincones fríos o al sol abrasador. He visto cómo la crueldad puede esconderse tras una sonrisa o una excusa.

Y también he visto cómo se les regala como juguetes, con la euforia pasajera de una emoción bonita. Pero cuando crecen, cuando ya no resultan “cómodos” o “divertidos”, cuando hay que mudarse o irse de vacaciones, se tiran, se abandonan, se sueltan como si el vínculo no hubiese existido.

Pero ellos sienten. Ellos aman. Ellos esperan. Y mueren de tristeza cuando no entienden por qué su familia ya no los quiere, ellos no pidieron estar aquí. No pidieron ser el producto de la irresponsabilidad, ni la diana del desprecio. Ellos solo existen, y su sola existencia debería ser razón suficiente para protegerlos.

Mientras muchos miran hacia otro lado, yo no puedo. No quiero.

Porque a mí sí me importa, porque sus vidas no son invisibles para mí. Porque cada uno de ellos tiene un alma, un propósito, una luz. Porque ellos también son parte de este mundo, y el mundo sin ellos es más triste, más gris, más vacío.

Hoy mis lágrimas no cesan, y con ellas, dejo salir mi impotencia… por no haber podido salvarlo, por no haber llegado a tiempo, por no tener la fuerza para cambiarlo todo. Pero desde este lugar herido que soy, hago una promesa: su muerte no será en vano. Seguiré levantando la voz por ellos, aunque duela, aunque me tiemble la voz. aunque no sea fácil. Porque si me callo, ¿quién los recordará? ¿Quién les hará justicia?

A ti, mi pequeño… mi Luz.

Gracias por tu breve paso, por la ternura que derramaste sin pedir nada. Por tu nobleza callada, por tu mirada intensa y viva. Hoy una nueva estrella brilla en el cielo. Hoy cruzas el arco iris, hacia la libertad que aquí te fue negada. Hoy vuelves a casa…
y que allá, en ese otro lado donde el amor no falla, te reciban con caricias suaves, con calor, con dulzura infinita. Aquí te lloramos. Allá te celebran, y desde este rincón del mundo, con el corazón en pedazos, te deseo: Feliz regreso a casa, mi Luz, hoy el cielo ganó otra luz, y yo… otro motivo para no rendirme.

¿Por qué esterilizar al 80% en una campaña CER?

una población controlada, sana y estable

Esta pregunta surge a menudo en charlas, redes sociales y reuniones vecinales. A continuación te lo explicamos

¿Qué pasa si los esterilizamos a todos?

Si en un municipio se lograra castrar al 100% de los gatos callejeros:

  • No desaparecerían de inmediato, simplemente dejarían de reproducirse.
  • Los gatos castrados seguirían vivos, cuidando su territorio y controlando la presencia de nuevos individuos.
  • Con el tiempo, la población felina disminuiría de forma natural, sin nacimientos ni sufrimiento.
  • Otros depredadores urbanos (como rapaces, serpientes, comadrejas o incluso humanos con control de plagas) pueden asumir parte de su rol.
  • Los roedores podrían aumentar inicialmente, pero hay métodos alternativos de control (biológicos, físicos o incluso educación para la gestión de residuos) que pueden mantener su población a raya.

El objetivo real: una población controlada, sana y estable

El método CER (Captura, Esterilización y Retorno) no busca eliminar a los gatos, sino gestionar su presencia de forma ética y legal. Una colonia controlada:

  • No se reproduce.
  • Está más sana.
  • No molesta al vecindario.
  • Reduce la presión sobre la fauna local.
¿Por qué es clave alcanzar al menos el 80% de esterilización?

Según expertos en gestión felina y guías técnicas oficiales:

  • Esterilizar menos del 80% no frena la reproducción. Los pocos gatos fértiles que queden mantendrán el crecimiento de la colonia.
  • A partir del 80%, la colonia comienza a estabilizarse o reducirse. Se controla el ciclo reproductivo y se limita el «efecto vacío» (la llegada de nuevos gatos).
  • Es el porcentaje mínimo para que un plan CER sea efectivo y sostenible en el tiempo.
  • La castración no implica exterminar a los gatos, sino gestionar su población de forma ética y controlada. Los gatos seguirían presentes, cumpliendo su papel de control de plagas mientras vivan, pero sin reproducirse sin control.

¿Qué dice la ley?

La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales obliga a los ayuntamientos a aplicar planes de gestión ética de colonias felinas, con métodos CER y seguimiento veterinario.

Aunque no fija un porcentaje exacto, las directrices técnicas que acompañan la ley (y muchas ordenanzas municipales actualizadas) recomiendan ese mínimo del 80% como referencia estándar para la eficacia del programa.

  • Esterilizar al 80% es la clave para una gestión ética, eficaz y legal de las colonias felinas.
  • El objetivo no es eliminar gatos, sino garantizar su bienestar, evitar el abandono y fomentar la convivencia responsable.
  • La verdadera clave está en la gestión responsable de colonias felinas: esterilización, control sanitario, alimentación adecuada y convivencia vecinal. No es una erradicación, es una estabilización.

La legalidad también es humanidad y amor por los animales.
Gestionar bien las colonias es proteger la vida, la salud pública y el equilibrio urbano.

Sobrepeso en gatos: causas, síntomas y consecuencias

¿Sabías que casi la mitad de los gatos domésticos tienen sobrepeso? Aunque pueda parecer adorable un gato «gordito», el exceso de peso no es un tema menor. La obesidad felina reduce su calidad de vida, acorta su esperanza de vida y aumenta el riesgo de enfermedades graves como la diabetes o los problemas articulares.

¿Cómo saber si mi gato tiene sobrepeso?

¿Cómo saber si mi gato tiene sobrepeso?
Existen señales claras que pueden ayudarte a detectar si tu gato tiene sobrepeso:
  • No puedes palpar fácilmente sus costillas.
  • No se aprecia la cintura desde arriba.
  • El abdomen cuelga en línea recta en lugar de ascender hacia las caderas.
  • Tiene michelines o acúmulos de grasa en la zona lumbar.

Si observas uno o varios de estos signos, es importante revisar sus hábitos alimenticios y consultar con tu veterinario.

¿Por qué engordan los gatos? Principales causas

1.Exceso de comida o calorías

Una de las causas más comunes es una alimentación demasiado calórica o sin control:

  • Porciones grandes o mal medidas.
  • Comida disponible todo el día (alimentación a voluntad).
  • Uso exclusivo de pienso seco (más calórico que la comida húmeda).
  • Premios o sobras humanas con alto contenido en grasa.

Muchos gatos también comen por aburrimiento o estrés, y sus cuidadores y observadores interpretan esa conducta como hambre real.

2.Baja demanda energética

La necesidad calórica de un gato depende de su edad, peso y nivel de actividad. Por ejemplo:

  • Gato con sobrepeso: 44 kcal por kilo
  • Gato con peso ideal: 56 kcal por kilo
  • Gato muy delgado: 63 kcal por kilo

Cuanto menos se mueve un gato, menos energía necesita. Este punto es clave en dietas para bajar de peso.

Consejo: existen alimentos dietéticos para ayudar a los gatos con sobrepeso, pero deben ser supervisados por un profesional.

3.Castración

La castración puede provocar:

  • Mayor apetito.
  • Menor actividad.
  • Cambios en la distribución de grasa corporal.

Esto reduce su necesidad calórica hasta un 30 %. Si no se ajusta la cantidad de comida, el riesgo de obesidad se triplica.

4. Enfermedades asociadas

Algunas enfermedades pueden causar o agravar el aumento de peso:

  • Trastornos hormonales como el hipotiroidismo.
  • Problemas metabólicos o retención de líquidos.
  • Tumores o patologías subyacentes.

Siempre consulta con el veterinario para descartar causas médicas antes de cambiar su dieta.


El sobrepeso no es solo una cuestión estética: puede acortar la vida de tu gato y afectar seriamente a su salud. Controlar la alimentación, fomentar el ejercicio diario y acudir al veterinario de forma regular puede marcar una gran diferencia.

¿Crees que tu gato podría tener sobrepeso? Consulta con tu veterinario y empieza a cuidarlo mejor desde hoy.

No mires hacia otro lado: atropellos, envenenamientos y abandono de animales

Gatos atropellados y dejados a su suerte. perros que deambulan desorientados tras ser abandonados, y cachorros que mueren por veneno lanzado sin piedad. ¿Sabes qué tienen en común todos ellos?

Cada día, en nuestras calles, caminos y parques, hay animales que sufren y mueren en silencio. Gatos atropellados y dejados a su suerte. perros que deambulan desorientados tras ser abandonados, y cachorros que mueren por veneno lanzado sin piedad. ¿Sabes qué tienen en común todos ellos?
Que no pueden defenderse, y que su destino depende de nosotros.


Un animal atropellado no es un bache en el camino

Es un ser vivo. Siente miedo, dolor, y muchas veces agoniza sin que nadie se detenga. Si atropellas a un animal o lo ves herido, no sigas de largo.
Llama, ayuda, actúa, un minuto de tu tiempo puede salvarle la vida.

📞 Qué hacer si presencias un atropello:

  • Llama al 112, a la Policía Local o a una entidad de protección animal cercana
  • No lo dejes solo: tu presencia puede tranquilizarlo hasta que llegue ayuda.

☠️ El veneno mata en silencio, y mata a todos

Alguien deja un trozo de carne envenenado “para los gatos”… y acaba con la vida de un perro, de un erizo, de un gato callejero que solo buscaba alimento. Incluso de un niño si lo toca sin querer. Envenenar no es solo cruel. Es un delito.

🚨 ¿Lo sabías?

  • Envenenar animales está tipificado como delito en el Código Penal (art. 336), con penas de hasta 2 años de prisión si pone en peligro la fauna.
  • Además, según la Ley de Bienestar Animal, puede ser una infracción muy grave, con multas de 50.001 a 200.000 euros.

👉 Si ves síntomas de envenenamiento:

Haz fotos del entorno y recoge posibles pruebas sin tocar nada directamente.

Denuncia ante Policía Local o SEPRONA.


💔 Abandonar es condenar

Un animal abandonado no sabe valerse por sí solo. No sabe cruzar una carretera, no sabe dónde encontrar comida ni agua. Solo sabe que su humano lo ha dejado atrás. Cada abandono es una traición, y cada uno de nosotros puede evitarlo.

🐶 ¿Sabías que abandonar a un animal es delito?

  • Según la Ley de Bienestar Animal, el abandono está catalogado como infracción muy grave, con multas de 50.001 a 200.000 euros.
  • Si del abandono se derivan daños graves al animal, puede ser considerado maltrato animal con pena de prisión.

No hay excusas. Si no puedes seguir cuidando de tu animal, hay alternativas: asociaciones, protectoras, redes de ayuda. Pero nunca el abandono.


❤️ Tú puedes ser la diferencia

No hace falta ser activista, solo hace falta tener corazón.

¿Qué puedes hacer hoy?

  • Conduce con precaución, especialmente en zonas rurales o con fauna urbana.
  • Denuncia cualquier caso de abandono, atropello o envenenamiento.
  • Informa a tus vecinos, amigos, familia. Educar salva vidas.
  • Respeta a los animales callejeros. No son invisibles. No están solos.

Ellos no pueden hablar, pero tú sí.
No mires hacia otro lado. Sé su voz. Sé su ayuda.